La Infracción de Tránsito

Dicen las malas lenguas que un buen día de “Labor Day” un inquieto y popular muchacho que se encontraba vacacionando, salió a dar una vuelta tranquilamente por las calles de Miami cuando de pronto es interceptado por un motociclista, un novato oficial de la policía de la ciudad, quien le pide que se detenga a la orilla de la vía. Acto seguido el agente se acerca a la ventanilla y le dice:

-Buenos días, ¿se ha dado cuenta de que iba usted conduciendo a 110 millas por hora?-

Con tono amable y tersa voz aguardientosa responde el inquieto muchacho:

“Lo siento, pero es que estoy muy borracho y no me fijo en las señales.”

El oficial se cabrea al escuchar tal respuesta e inquiere:

-¿Me permite su licencia?-

Sereno y con actitud relajada el joven aquel responde:

“Se la voy a quedar a deber mi poli, pues hace como medio año me lo suspendieron por atropellar a dos ancianas.”

El policleto ante esta respuesta ya empieza a ponerse serio y sigue pidiendo:

-¿Me enseña los papeles del coche?-

“Es que no es mío, lo acabo de robar.”

Anota la respuesta en su block y vuelve a insistir:

-Mire en la guantera, quizás estén ahí.-

“Imposible, los habría visto cuando guardé la pistola.”

-¿Qué pistola?- pregunta el agente con recelo.

“Hombre, la pistola con la que maté a la niña que llevo en el maletero…”

El uniformado, asustado, retrocede hacia su moto y, por la radio, pide refuerzos.

Inmediatamente, se presentan varias unidades del Sheriff, FBI, DEA, bomberos, rescate, ambulancias, equipo SWAT, etc, etc, etc… rodean al infractor. El comandante se acerca al conductor y dice:

–Buenos días, ¿me permite su permiso de circulación?–

Con la amabilidad de siempre el susodicho conductor responde:

“No faltaba más, aquí tiene usted.”

Sorprendido el comandante prosigue en la solicitud:

–¿Los papeles del vehículo?–

Atentísimo el vacacionista coopera con la autoridad:

“Por supuesto, tenga usted.”

–Ahora, con mucho cuidado, ¿podría abrir la guantera?—

“Claro…” El hombre abre y se ve la guantera vacía.

–Ahora, por favor, abra el maletero.—

El conductor sale del coche, abre la cajuela y, para sorpresa de todos ésta está completamente bacía.

–Perdone, pero no entiendo nada: hemos venido urgentemente porque nos habían dicho que estaba usted borracho, que conducía sin licencia, que el vehículo era robado y sin papeles, que llevaba una pistola en la guantera, un cadáver en la cajuela y…

Entonces, el conductor le interrumpe:

“¡No me diga más! Seguro que también le han dicho que conducía con exceso de velocidad, ¿verdad?”

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