Mons. Oscar A. Solis Asume como Decimo Obispo de SLC

Por: Martin Alcocer

A dos meses de haber sido anunciado por el Papa Francisco, el Reverendísimo Oscar Azarcon Solis asume oficialmente como el Decimo Obispo de la Diócesis de Salt Lake City. Una solemne misa celebrada en la Catedral de la Magdalena, el martes 7 de marzo, a las 2 de la tarde, fue el marco ideal para efectuar el rito de Posesión Canónica.

Al filo del mediodía comenzaron a ocupar sus asientos los invitados a esa trascendental ceremonia. Entre ellos se encontraban 37 obispos; varios sacerdotes y religiosos visitantes, llegados desde las diócesis en donde el Obispo Solis ha servido; más todos los presbíteros, diáconos, seminaristas, religiosos y líderes laicos de la Diócesis de Salt Lake City; representantes de la comunidad ecuménica local; oficiales gubernamentales y el Señor Salvador Medialdea, enviado especial para representar al Presidente de las Filipinas.

La procesión de entrada comenzó a la 1:30 pm, encabezada por la guardia de honor de los Caballeros de Colón, le siguió la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén; después entraron las diferentes órdenes religiosas seguidas por los diáconos permanentes, los sacerdotes y obispos. Luego hubo un intervalo para permitir que el coro, integrado por los niños y jóvenes cantores de la catedral más los integrantes del coro hispano, ocuparan su lugar alrededor de la fuente bautismal, para entonar el preludio.

En ese momento las puertas del frente de la catedral se encontraban cerradas y el silencio reinaba en el santuario, cuando de pronto, se escucharon tres sonoros toquidos, mismos que daba el nuevo obispo que venía a ocupar por primera vez su cátedra y que para tal efecto venía acompañado por su excelencia Salvatore J. Cordileone, Arzobispo Metropolitano de la Provincia de San Francisco, a la que corresponde esta diócesis.

El Nuncio apostólico en Estados Unidos, Arzobispo Christophe Pierre y el Arzobispo Bernardito Auza, observador permanente del Vaticano en las Naciones Unidas, le acompañaban en ese acto protocolario propio de los antiquísimos ritos de la Iglesia Católica Romana. Complementaban el séquito los arzobispos de: Cebu, Filipinas, José Palma; de Los Ángeles, José H. Gómez; de Santa Fe, John C. Wester.

Al otro lado de la puerta, en el interior, aguardaban Monseñor Colin F. Bircumshaw, vicario general y administrador diocesano junto con el padre Martín Díaz, párroco de la catedral, para abrir la puerta y darle la bienvenida. Acto seguido continuó la procesión de entrada, en esta ocasión fue encabezada por los numeroso integrantes del coro, seguido por los acólitos, sacerdotes consultores, arzobispos, nuncios, el nuevo obispo, el arzobispo de San Francisco y los diáconos celebrantes.

El Arzobispo Pierre, en su calidad de representante de la Santa Sede en este país, fue el encargado de leer la traducción al inglés de la Carta Apostólica que es el documento a través del cual Su Santidad el Papa Francisco, nombra al obispo Solis como titular de la Diócesis de Salt Lake City. Lo más relevante de estas Letras Apostólicas traducida al español dice: “y así, hermano venerable, con cuidadosa consideración al ministerio ardiente, el cual hasta el momento ha llevado de manera muy alabable para el bien de la Iglesia, juzgamos que ahora es usted  totalmente adecuado para asumir las nuevas responsabilidades episcopales de santificar, enseñar y gobernar en la Diócesis de Salt Lake City.”

Al concluir la lectura del mandato, el Nuncio Pierre le entregó el documento al Obispo Solis quien lo mostró, desde el presbiterio, a toda la congregación. Acto seguido el Arzobispo Cordileone, quien hasta ese momento había ocupado la silla catedralicia procedió cederla al obispo Solis para que la ocupara y de al mismo tiempo asumiera su nueva asignación. Una vez sentado en su cátedra fue ovacionado por los fieles y para corresponder a los vítores el obispo Oscar procedió a saludar de mano a los representantes de los representantes de la comunidad ecuménica y representantes del gobierno de la ciudad, municipal y estatal.

Al concluir las felicitaciones continuó el orden normal de la misa y durante la homilía el obispo instó a su feligresía recordar que su nombre es Oscar Solis y no Jesucristo, por lo que pidió sus oración para que pueda cumplir con su apostolado debidamente. Dijo venir a servir a una sola iglesia, sin distingo de raza, color, ideología o preferencias. Aseguro ya sentir amor por Utah, estado al que ha comenzado a apreciar como su nuevo hogar, muy a pesar de la nieve y ofreció ir a visitar a todas y cada una de las parroquias y misiones en un futuro cercano.

El Obispo Oscar Azarcon Solis nació el 13 de octubre de 1953, en San Jose City Filipinas. Fue ordenado sacerdote el 28 de abril de 1979, en su natal San Jose. Prestó su servicio sacerdotal en la diócesis de Manila, por alrededor de un año y cuatro años en la diócesis de Cabanatuan.

En 1984 llegó a los Estados Unidos, a la diócesis de Newark New Jersey, donde fungió como vicario parroquial.

De 1993 al 2003 sirvió, primero como vicario y posteriormente como párroco, en la Diocese of Houma- Thibodaux, Louisiana.

El 10 de febrero de 2004 fue ordenado obispo y se desempeñó como obispo auxiliar para la Arquidiócesis de Los Angeles, California hasta el 2009.

Del 2009 en adelante fue el obispo regional de San Pedro, perteneciente a la misma Arquidiócesis de Los Angeles.

Su Escudo de Armas

Está compuesto por tres secciones. En la parte superior izquierda, sobre un fondo plateado se encuentra una Cruz de Jerusalén que hace referencia a la misión de la Iglesia y el ministerio del Obispo de llevar la buena nueva d la salvación a las 4 esquinas del mundo.

En la parte superior derecha, sobre un fondo azul rey se encuentra una espiga de arroz con tallos de plata y semillas de oro, que representa su provincia natal, que es el “granero de arroz” de Filipinas. Al igual que el trigo, el arroz puede transformarse para muchos usos. El símbolo nos recuerda que, como el arroz o el trigo, estamos llamados a ser transformados en lo que Dios pueda usarnos, para la edificación de Su Reino. En las palabras de Jesús: “A menos que un grano de trigo caiga a la tierra y muera, no da fruto”. (Jn 12:24).

La base del escudo hay un fondo rojo con un destello dorado con una estrella azul al centro. Representa el origen del apellido del obispo -del latín “sol”- el “sol” como centro de nuestro universo, también se refiere a Jesucristo, el Hijo de Dios cuya sangre nos salvó. En el centro del sol hay una estrella azul de ocho puntas que representa a la Santísima Virgen María en su título, “Stella Maris”, la patrona de los marineros de Asia y Luisiana. Consciente de su primera y última parroquia en su antigua Diócesis de Houma-Thibodaux. Luisiana, el obispo expresa su especial devoción a nuestra Madre Bendita invocando su guía sobre su ministerio pastoral.

Para su lema, el obispo adoptó la frase latina “Fiat Voluntas Tua“, de la Oración del Padre Nuestro “haga se tu voluntad” (Mateo 6:10). La frase hace eco del “sí” de la Virgen María en la Anunciación, su apertura y obediencia al plan salvador de Dios que todos estamos llamados a hacer. Al igual que María, el lema expresa la total entrega del obispo y completa confianza en la voluntad de Dios.

El escudo se complementa con los detalles exteriores que constan de una cruz procesional colocada en la parte posterior del escudo que se extiende por debajo del escudo, y un sombrero pontificio, llamado “gallero”. Estas son las insignias heráldicas de un prelado del grado de obispo. (Por instrucción de la Santa Sede - 31 de marzo de 1969).

Fotografía de portada y de tema principal: Foto Studio Muñoz/El Semanal Magazine MMXVII, Copyright © Derechos Reservados.

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