Tres de Cacos y “Lentos”

Estos eran dos ladrones que pretendían robar un banco. Ya estaban por llegar al banco cuando de pronto se va la luz en toda la ciudad, así que llegaron a un lugar que tenía un letrero que decía “Banco” y algo más que no distinguieron, los ladrones al ver esto, rompen la puerta y entran, para mala suerte de estos, se habían olvidado las linternas, entonces empiezan a caminar a oscuras y uno encuentra una especie de bóveda así que la abre, al momento de abrir siente que de la bóveda sale un aire frío y le dice al otro:
“Parece que he encontrado un cuarto de refrigeración.”
-A ver, fíjate que hay adentro, de seguro encuentras algo para comer mientras llega la luz.- contesta el otro.
De inmediato se pone a buscar ahí dentro y encuentra algo:
“Oye, parece que he encontrado unas uvas por acá, toma comete algunas.”
Y así se pasan la noche comiendo uvas, hasta que se cansaron y al ver que no venía la luz, se fueron.

Al día siguiente en los titulares de todos los diarios sale publicado:
“Extraño robo en el Banco de ojos, desaparecen más de 80 ojos”.

Este era un ladrón que iba a asaltar a un tipo pero lo hace con unas pinzas de mecánico pellizcándole la panza fuertemente mientras el asaltado lleno de dolor grita lo siguiente:
“Llévate todo, por favor toma mi cartera, ¡ay… ay qué dolor!, pero no aprietes más esa pinza en mi panza llévate todo mi dinero.”
En lo que el ladrón agarra la cartera y el dinero afloja las pinzas y se prepara para irse corriendo, pero el asaltado lo detiene y le dice:
“En el zapato hay $5,000.”
Y el ladrón dice:
-Y por qué me dices eso, yo no te iba a revisar el zapato.-

El asaltado responde:
“¡Caramba amigo! es para que te compres una pistola, porque eso duele muchísimo.”

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Dicen que un ratero estaba caminado por un centro comercial, buscando una victima; pero no había ninguna y era tarde. Hasta que ve en la puerta de una tienda a una viejita, y dice:
-¡Ésta es mi oportunidad!-
Se acerca poco a poco y le quita la cartera a la viejita y se pone a correr a toda velocidad por la calle central, y la viejita grita:
“¡Agárrenlo que es ratero!”
Y sigue corriendo, otras personas ven el hurto y gritan también:
–¡Agárrenlo que es ratero!–
Ya cruzaba una cuadra y salían unos estudiantes de la escuela, y ven a la viejita con las otras personas persiguiendo al ratero, y se unen al grupo y todos gritan:
–¡Agárrenlo que es ratero!–
La gente que perseguía al hombre eran cerca de 300 personas, y sólo los separaba 10 metros, y cuando lo estaban por atrapar, el ratero sube por las ventanas de un edificio y la gente indignada desde abajo gritaba:
–¡Agárrenlo que es ratero!–
El hombre seguía subiendo, ya había alcanzado unos 20 metros de altura llega a una ventana de la cual se agarra, pero ésta se rompe con el peso del hombre, el que se va de espalda y cae al vacío.
Entonces, el hombre en un momento de desesperación grita:
“¡AGARRENME QUE SOY EL RATERO!”

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